En foros existen «manuales» para postular, aunque no se cumplan los requisitos. Especialistas afirman que se debe revisar el mecanismo de asignación de ayudas y que ContralorÃa debiera fiscalizar este punto.
«Toda la gente que conozco con gratuidad tuvo que mentir (…) Casi nunca fiscalizan que sea real». «Lamentablemente, de manera estadÃstica, para entrar en ese 60% necesitas mentir porque otros ya mintieron». «Miente, miente y sigue mintiendo hasta que la mentira sea verdad (a fin de cuentas ni visitan las casas para comprobar la información)». «Avisan si van a ir a la casa, asà que te puedes preparar».
Todas las anteriores son frases que usuarios han dejado dentro del último año en foros de internet donde discutÃan cómo asegurarse de acceder a la gratuidad de la educación superior. Incluso en algunos sitios se publican extensos «manuales», con un nivel de detalle que demuestra amplio conocimiento del sistema para conseguir que, sin cumplir con los requisitos, se pueda obtener el beneficio. Las indicaciones incluyen cómo llenar el Formulario Único de Acreditación Socioeconómica (FUAS), qué información financiera declarar (y cuál omitir) y hasta cómo apelar si el primer resultado no es el esperado.
Una muestra de que —aunque noticias como los funcionarios públicos que viajaron fuera del paÃs con licencia médica o personas que recibieron pensiones de gracia como supuestas vÃctimas durante el estallido de 2019, pese a no haber sufrido daños en ese contexto, generan indignación en la opinión pública— mentir para obtener beneficios podrÃa ser algo más extendido de lo que parece.
Otra alerta está en el Registro Social de Hogares (RSH), la puerta de entrada para postular a beneficios del Estado. Varios comentarios en internet hablan, precisamente, de cómo llenar este para quedar encasillado entre los deciles más bajos y acceder asà a bonos, aunque sea con información parcial o derechamente falsa.
La subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete, sostiene que «la principal fuente de información del RSH no es la que reportan los hogares, sino los registros administrativos provenientes de diversas instituciones, tanto públicas como privadas» y agrega que «para resguardar la calidad de la información en el RSH, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia implementa visitas domiciliarias, tanto a nivel central como municipal, respaldadas por informes sociales».
Sin embargo, el presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, Gustavo Alessandri, aunque asegura que los municipios realizan «bastante» las visitas a domicilios, afirma que no pueden alterar la información declarada. «Si una persona dice que tales cosas no son suyas, uno tiene que creerle», dice. Y sentencia: «El Registro Social de Hogares quedó obsoleto (…) Hay que actualizar y modernizar la manera en cómo el Estado entrega los servicios en todo ámbito».
La subsecretaria Poblete estima que «no todas las inconsistencias pueden ser asumidas como ‘mentiras’. En algunos casos, pueden ser errores o una mala comprensión del formulario». Igualmente, asegura que «el Ministerio de Desarrollo Social y Familia está constantemente mejorando el RSH. Entre otras acciones concretas, ha convocado a comisiones de expertos para recoger sus sugerencias y ha activado diversos mecanismos de validación de información». Asimismo, «este año actualizamos el diseño de la Cartola Hogar, incorporando a los propios usuarios y gobiernos locales en el proceso de modificaciones (…). Esta mejora incluye una declaración que asegura que los datos y realidades reportados por los hogares son fidedignos y aceptando que se autoriza a nuestros equipos a corroborar esa información».









