Unas 122 personas deber谩n vender al Estado parte de su propiedad para concretar el memorial, que abarcar谩 116 de las 4.800 hect谩reas de la Villa Baviera.
Algunos habitantes de la antigua Colonia Dignidad esperan frenar el desalojo desde este excentro de represi贸n de la dictadura, renombrado Villa Baviera en 1991, que pronto se convertir谩 en un memorial, seg煤n orden贸 el Presidente Gabriel Boric. La expropiaci贸n de 116 de las 4.800 hect谩reas del lugar se har谩 a costa de los 122 colonos que deber谩n venderle al Estado parte de su propiedad, incluida el 谩rea donde est谩n sus viviendas.
芦Los colonos conocen cada detalle, cada edificio, cada 谩rbol. Y donde antes sufrieron y trabajaron obligatoriamente, (…) quieren mantenerlo y contarlo como suyo, como su esfuerzo禄, afirm贸 Anna Schnellenkamp, nacida en Villa Baviera hace 48 a帽os. Anna es la hija de Kurt Schnellenkamp, ya fallecido, acusado por la justicia como c贸mplice del l铆der de la excolonia, el fallecido Paul Sch盲fer, quien cumpli贸 su condena en prisi贸n.
Durante d茅cadas en este enclave alem谩n en el sur de Chile, se violaron derechos humanos, y unos 250 pobladores fueron sometidos a condiciones de esclavitud por Sch盲fer, el que tambi茅n permiti贸 que el territorio fuera un centro de prisi贸n, tortura y desaparici贸n de opositores a la dictadura de Augusto Pinochet. De acuerdo con datos oficiales, 26 detractores del r茅gimen militar desaparecieron en la colonia, y decenas de personas fueron secuestradas y torturadas.
El Gobierno busca completar el proceso de expropiaci贸n antes de marzo pr贸ximo, cuando Boric entregar谩 el poder a su sucesor. 芦Va a ser el sitio de memoria m谩s grande que va a tener nuestro pa铆s禄, y tendr谩 un destino de recordaci贸n similar al de los campos de concentraci贸n del r茅gimen nazi en Europa despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, explic贸 a la agencia de noticias AFP el ministro de Justicia, Jaime Gajardo.
La colonia hoy opera como un centro de producci贸n agr铆cola y c谩rnica, que surte al mercado nacional. Tambi茅n funcionan un restaurante y un hotel. En Villa Baviera tambi茅n trabajan unos 200 chilenos. Las f谩bricas, como las dem谩s construcciones, ser谩n expropiadas y se pondr谩 fin a la vida en la colonia tal como se conoce hasta ahora. 芦Pr谩cticamente (nos) est谩 quitando toda nuestra existencia禄, lament贸 Markus Blanck, de 50 a帽os y uno de los directivos empresariales del enclave.
Como en el caso de Schnellenkamp, el padre de Blanck tambi茅n fue acusado como c贸mplice de Sch盲fer. Hans Blanck falleci贸 antes de su sentencia. De momento, los pobladores afectados no han definido si se reubicar谩n dentro o fuera del terreno que no ser谩 expropiado. Desde el Gobierno, aseguran cumplir con la legislaci贸n: 芦Hay un inter茅s nacional de mantener el patrimonio hist贸rico de nuestro pa铆s禄, y 芦como est谩 muy reglamentada la expropiaci贸n, el Estado chileno tiene que pagar el precio justo que tienen estos bienes expropiados禄, apunta el ministro Gajardo.
Fue con la captura de Sch盲fer que las cosas comenzaron a cambiar: Los colonos pudieron casarse, vivir con sus hijos y enviarlos a la escuela, y recibir su primer sueldo. En el interior del enclave conviven maltratados y maltratadores, muchos de ellos con v铆nculos familiares entre s铆, pero cada colono se reconoce hoy como v铆ctima de Sch盲fer. No obstante, ahora enfrentan como una nueva amenaza la orden de expropiaci贸n, la que esperan resistir en los tribunales.










