«Sería una mala noticia, un efecto (inflacionario) muy duro para el mundo entero, Chile incluido», lamentó el Presidente en el cierre de su estadía en New York.
El Presidente José Antonio Kast afirmó que el Gobierno «ya piensa en aplicar medidas paliativas» si se da la «muy mala noticia» de que EE.UU. prohíba durante tres meses la exportación de diésel. Según adelantó el miércoles el medio Politico, la Administración Trump prepara esta iniciativa para rebajar los precios del combustible ante las elecciones legislativas de medio mandato que Washington celebrará el 3 de noviembre.
El plan, no obstante, encara la oposición de distintos miembros del Ejecutivo estadounidense y de la industria petrolera de ese país, que alerta que una caída de los precios a corto plazo se traduciría, más adelante, en correcciones agresivas a nivel mundial.
Ante esto, en su último punto de prensa realizado en Nueva York en el marco de su asistencia a la 81 Asamblea General de la ONU, Kast expresó: «Esperamos que no se dé. Sería una mala noticia para el mundo entero, no solamente para Chile. De ser así, nosotros ya estamos pensando en medidas paliativas».
«Tendríamos que ver de qué manera -al igual que cuando se produjo el inicio de la guerra (entre EE.UU e Israel contra Irán) y aumentaron los precios de los combustibles- nosotros focalizaremos la colaboración para las personas más vulnerables», señaló. «Este sería un efecto muy duro para el mundo entero, Chile incluido», alertó.
La guerra que EE.UU. e Israel iniciaron contra Irán en febrero -a lo que se añaden los recientes bombardeos ucranianos sobre refinerías rusas- han incrementado los precios del diésel, con el galón situándose de media hoy en 6,52 dólares, un 16% más que en agosto y un 76% más a nivel interanual.
La medida viene impulsada por republicanos de estados con grandes industrias agrícolas, que temen malos resultados en las elecciones de medio mandato que se celebran en seis semanas si el precio del galón no baja en sus regiones, según indicó Politico, que habló con cinco fuentes cercanas al asunto.
Sin embargo, muchos otros republicanos y miembros del Gobierno, junto con ejecutivos de las grandes petroleras, consideran el plan un error puesto que, aunque coartar la exportación recortaría los precios del diésel casi de inmediato, también reduciría la producción doméstica de combustibles por el exceso de existencias, por lo que unas semanas después la gasolina, el diésel o el queroseno se encarecerían.









