Oficiales y exoficiales de la FACh están imputados por el cuasidelito de homicidio de los 38 ocupantes del avión, que cayó en el Mar de Drake a fines de 2019.
Más de seis años después de la tragedia, el Tribunal Oral en lo Penal (TOP) de Punta Arenas dio inicio este lunes al juicio por la caída del Hércules C-130 de la Fuerza Aérea (FACh) sobre el Mar de Drake, cuyos 38 ocupantes fallecieron.
El Ministerio Público estima que los oficiales y exoficiales de la FACh imputados son responsables del cuasidelito de homicidio del grupo de funcionarios y civiles, quienes murieron el 9 de diciembre de 2019, cuando el avión capotó rumbo a la Antártica.
El inicio de esta etapa judicial tuvo una previa reprogramación, debido a la renuncia de uno de los abogados defensores. Sin embargo, el Ministerio Público ya se prepara para desplegar un extenso proceso en el que presentará a más de 300 testigos para sostener la acusación de un funcionario vinculado con la operación aérea, imputado por presuntas infracciones al Código Aeronáutico en este fatal accidente.
«Estamos muy esperanzados, puesto que no ha sido fácil llegar hasta acá. Han sido varios años de una ardua y muy compleja investigación, que ha requerido de la inversión de recursos en pericias. Es por eso que en su oportunidad, la Fiscalía logró contratar a un equipo pericial, de manera de poder establecer por qué se cayó este avión», apuntó el fiscal regional de Magallanes, Cristián Crisosto.
Según indicó el ente persecutor en redes sociales, el juicio contará con la participación de más de 300 testigos y 40 peritos, además de la exposición de evidencia técnica y científica.
«Hay que considerar algo muy importante: hasta el día de hoy, tanto en sede administrativa como en sede civil, no se ha establecido una respuesta de cuál fue la causa de esta tragedia», relevó Crisosto. Por lo pronto, el abogado querellante Alfredo Morgado planteó que la FACh no implementó un sistema que garantizara la ejecución segura de los vuelos en la Cuarta Brigada Aérea, por lo que «esa aeronave jamás debió haber despegado».
«No era aeronavegable, no era segura, y presentaba numerosas deficiencias. Las negligencias, las imprudencias, las acciones, omisiones y errores que se cometieron por diversos mandos de la FACh llevaron a que esta aeronave se precipitara», subrayó el jurista.










