Conmebol dijo que “La institución actuará con la mayor firmeza”, recalcó el ente rector.
Noche de terror, vergüenza y barbarie, todo menos fútbol en el estadio Libertadores de América en Avellaneda. Graves incidentes obligaron a la suspensión del partido entre Independiente y Universidad de Chile. Allí un grupo reducido de hinchas de La U, ubicados en la Tribuna Pavoni Alta, inició los actos de violencia al robar una bandera de la parcialidad local.
Este hecho desencadenó una reacción inmediata. La barra brava de Independiente corrió hacia el sector, pero se encontró con que el portón que separa a ambas hinchadas permanecía cerrado. La tensión escaló rápidamente mientras los visitantes, lejos de calmarse, intensificaron sus acciones agresivas.
Los seguidores de La U no solo arrancaron y lanzaron butacas, sino que también prendieron fuego a objetos y arrojaron bombas de estruendo y botellas contra los simpatizantes de Independiente, quienes se ubicaban en la parte baja de la tribuna. La voz del estadio ordenó en vano el retiro de los visitantes. Pese a las amenazas de posibles sanciones por parte de la organización, el grupo violento no acató las órdenes. En su lugar, violentaron un cuarto de elementos de limpieza y comenzaron a usar esos objetos como proyectiles contra los locales, lo que forzó a muchos a abandonar su sector con heridas de consideración.
Un hecho crucial que agravó la situación, según la narración de medios argentinos, fue que “alguien le abrió la puerta a la barra Independiente“. Este acto permitió el ingreso de los hinchas locales al sector visitante, lo que se calificó como un intento de “tomar venganza” y que derivó en una confrontación directa, calificada por otros medios argentinos como “masacre”.
Poco antes de embarcarse hacia Buenos Aires para efectuar gestiones a nombre del Gobierno por los hinchas de Universidad de Chile heridos y detenidos durante el duelo del miércoles ante Independiente, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, calificó de «barbarie» las agresiones que sufrieron los barristas del club chileno y afirmó que este tipo de situaciones deben erradicarse del fútbol.










