Hay cuerpos que esperan dÃas. Otros, meses. Y algunos han esperado años. Esa es una de las imágenes más difÃciles de asimilar que deja la situación que atraviesa el Servicio Médico Legal (SML): cadáveres almacenados durante largos perÃodos, algunos sin identificar y otros cuyos nombres ya se conocen.
En la Región Metropolitana, el SML contabiliza actualmente 170 cuerpos que no han sido retirados. De ellos, 138 corresponden a personas identificadas y otros 32 permanecen como NN. Parte de esos fallecidos está almacenada en dos contenedores refrigerados instalados en el patio del recinto de avenida La Paz, en Recoleta. Cada uno mantiene cerca de 40 cuerpos.
Lo que inicialmente fue una solución de emergencia terminó transformándose en una postal permanente de un problema que se arrastra desde los años posteriores a la pandemia. El organismo comenzó a utilizar estos contenedores en 2024, ante la acumulación de fallecidos. Originalmente eran tres. Uno de ellos ya fue desocupado y los 12 cuerpos que permanecÃan allà fueron sepultados individualmente en el Cementerio General. Los otros dos continúan funcionando.
El director nacional (s) del SML, Jaime Téllez, ha señalado que la institución pretende terminar con el uso de estos contenedores durante los próximos meses y que uno de los objetivos de su gestión es precisamente reducir la acumulación.
En la región de Los RÃos, un caso recientemente resuelto vuelve a poner una dimensión humana sobre un problema que fácilmente puede transformarse en una estadÃstica.
Un cadáver sin identificar permaneció durante una década en las dependencias del SML de La Unión. Finalmente, durante el primer trimestre de este año, pudo ser inhumado. Según explicó el director regional del organismo, Hans Lungenstrans, el procedimiento no pudo concretarse antes porque el fiscal jefe de la época no habÃa autorizado la entrega del cuerpo al SML para que este pudiera gestionar su sepultación.
Afortunadamente, con la llegada del nuevo jefe regional del Ministerio Público, se autorizó al organismo forense su inhumación. Antes de la inhumación se tomó una muestra genética, se incorporó el perfil al Registro Nacional de ADN, se realizaron búsquedas para encontrar posibles familiares y se efectuaron tres exámenes comparativos, todos negativos.
en Valdivia permanecen actualmente dos fallecidos pendientes de retiro e inhumación: uno sin identificar, correspondiente a 2024, y otro identificado, de 2025. En ambos casos, al estar vinculados a investigaciones del Ministerio Público, se requiere que FiscalÃa entregue los cuerpos al SML para poder avanzar con la sepultación. Es decir, nuevamente aparece la misma palabra que se repite en esta historia: coordinación.
La controversia ocurre, además, mientras el SML enfrenta cuestionamientos por su funcionamiento institucional.
En marzo, una auditorÃa de ContralorÃa detectó debilidades de control interno relacionadas con la gestión de contratos, supervisión y pagos a proveedores. Y en septiembre, un oficio parlamentario solicitó conocer el estado de seguimiento de esas observaciones y pidió evaluar una fiscalización especÃfica sobre la acumulación de cuerpos y el uso de contenedores. A la fecha de ese oficio, no registraba respuesta.
El SML, por su parte, asegura que trabaja para reducir progresivamente la cantidad de cuerpos pendientes y terminar con el uso de los contenedores durante los próximos meses. Pero mientras las instituciones coordinan, ofician, responden o esperan autorizaciones, los cuerpos siguen allÃ. Algunos tienen nombre, otros todavÃa no.










