Las empresas operadoras del grupo Enjoy han oficializado su renuncia anticipada a los permisos de operación de casinos en Coquimbo, Viña del Mar y Pucón.
Así lo revelan sus propios estados financieros auditados al 31 de diciembre de 2024, publicados en la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), donde se detallan las solicitudes presentadas ante la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) en febrero pasado. La crisis en Enjoy no ha mermado. El mencionado proceso de reorganización es el segundo emprendido en los últimos años, en búsqueda de evitar la quiebra. Según reportó la cadena de casinos, al cierre de 2024 poseía un 6,3% más de pasivos, hasta los $858 mil millones, y las pérdidas alcanzaron los $172.994 millones.
La renuncia fue posible gracias al Decreto Supremo N° 803, publicado el 3 de enero de 2025, que modificó el reglamento de operación de casinos permitiendo a los operadores renunciar a sus licencias con tres años de anticipación y sin sanción alguna, aunque estas hubiesen sido adjudicadas en licitaciones altamente competitivas.
De ser aceptada la renuncia, la empresa deberá seguir pagando por tres años estos impuestos. En paralelo, la SCJ deberá llamar a una nueva licitación. De estar en funcionamiento el nuevo proyecto antes del cumplimiento de los tres años, Enjoy —que se encuentra en una etapa final de una segunda reorganización judicial— deberá pagar la diferencia entre la nueva propuesta y el monto inicial ( en el caso de Pucón las 121.000 UIFs) hasta que se cumplan los tres años. Es decir, la municipalidad tiene este dinero asegurado por, al menos, tres años. Ahora resta ver las condiciones de la nueva licitación y los montos de ellas, los que, obviamente, serán muy menores en relación a la propuesta de la complicada casinera en el ya lejano 2018.
En Pucón, en tanto, se confirmó la salida del gerente general, Gonzalo Grob. En su reemplazo quedó Jorge Alvarado, antiguo jefe comercial de la plaza. Por ahora resta conocer el devenir general de la compañía luego de la reorganización. Esto, porque el futuro y su viabilidad podría estar directamente ligado a la “luz verde” que entregue la SCJ respecto a la renuncia a las licencias.








